Esteban Ordoñez

El 15 de diciembre de 2012, a mis 41 años y contra todo pronóstico médico llegó a nuestras vidas Esteban Gabriel, el niño más hermoso del mundo, lo más bello que nuestros ojos hayan podido ver, sus manitas, sus piecitos, sus ojitos, todo su cuerpecito, era perfecto, su vida era la respuesta de Dios a nuestras súplicas… Ese mismo día, después de la cesárea, el Pediatra que lo recibió le indicó a mi esposo que había escuchado un sonido en su corazón, sin embargo un momento después nuestro Ginecólogo nos dijo que no nos preocupáramos porque todo estaba bien y que Esteban era un niño lleno de salud y vida!

En febrero del año 2013 con apenas 2 meses, Esteban comenzó a enfermarse de gripe que después se convertía en bronquitis, el pediatra que habíamos seleccionado únicamente nos recetaba medicina para la gripe, pero el bebé se mejoraba y a los 15 días volvía a recaer, no podíamos ir a ningún lado sin preguntar si había alguien enfermo para no llevarlo, y evitar que se enfermara…

Se puso tan malito que decidimos llevarlo con un Neonatólogo quien nos refirió primera vez a UNICAR. Esteban con apenas 2 meses de edad ya había pasado por un electrocardiograma y un ecocardiograma, en aquélla oportunidad el Cardiólogo Pediatra nos indicó que efectivamente se escuchaba un sonido pero que no era nada de qué preocuparnos, que era muy probable que se cerrara y que debíamos mantener un control cada 6 meses.

Tuvimos varias emergencias en el hospital, y hasta estuvo hospitalizado por Virus Sinsitial Respiratorio, sus problemas con los bronquios eran cada vez más recurrentes, comenzamos a notar que había un retraso en su crecimiento, estaba bajo de peso y comía muy poco; tenía apenas 9 meses cuando lo diagnosticaron con Acidosis Tubular Renal, y comenzamos a llevarlo con el Nefrólogo Pediatra quien en septiembre del año 2013 le recetó Citrato de Potasio 3 veces al día por 2 años aproximadamente, y pensamos que esa era la razón del por qué se enfermaba tanto, al extremo que tuvimos que llevarlo con varios especialistas, infectólogos, gastroenterólogos, neumólogos, etc., y se mejoraba su salud, pero al poco tiempo volvía a recaer.

A estas alturas y con nuestro niño de casi año y medio no teníamos un Pediatra fijo, porque cada uno con el que íbamos tenía un criterio diferente al otro, y mi corazón de madre me decía que algo no andaba bien… saltamos de Pediatra en Pediatra, y con ninguno hacíamos “click”, hasta que en una de las múltiples emergencias conocimos al doctor Ricardo Arturo Melville Sotomora, quien se interesó por el caso de nuestro niño, y de inmediato nos refiere a UNICAR… ya preocupados y con mucho miedo lo llevamos por segunda vez a UNICAR… primero el Doctor Erick Morales le realizó el ecocardiograma, y después pasamos con el Doctor Guillermo Gaitán quien nos explicó que el eco demostraba que había una conexión interauricular (CIA) en el ventrículo izquierdo de su corazón, por el tamaño era muy probable que no se cerrara y que por su bien era necesario operar…

Este tipo de noticias le preocupan a cualquier padre, y tratándose de nuestro único hijo, quien nos había costado tanto, era quizás la prueba más difícil que Dios había puesto en nuestras vidas…

En esta visita a UNICAR, el Doctor Guillermo Gaitán nos mostró las instalaciones del hospital y nos explicó el proceso de la cirugía, el tiempo que debían permanecer en el intensivo y en encamamiento para su recuperación, nos explicó los riesgos de este tipo de intervenciones y también los beneficios que tendría nuestro hijo, siempre nos alentó a seguir y prepararnos para dar ese paso determinante en la vida de Esteban.

Cada 6 meses Esteban era chequeado en UNICAR y su caso fue cuidadosamente analizado por el equipo médico, quienes nos indicaron que el momento preciso para operar a Esteban era cuando cumpliera 5 años, así que nos programaron ingreso el 7 de noviembre de 2017…

No fue sino hasta el 1 de noviembre de 2017 que le explicamos a Esteban el porqué de la cirugía, le pedimos a Dios que nos iluminara y nos diera sabiduría para explicarle a un niño de 4 años y 10 meses que tenía que ser operado, le dijimos que tenía un agujerito en su corazón y que era necesario ponerle un parche del Capitán América para cerrarlo, y que nosotros íbamos a estar con él en todo momento… gracias a Dios Esteban lo asimiló muy bien y aceptó ir a su cirugía.

Llegó el día de ingreso, realmente estábamos muy nerviosos y preocupados, sin embargo le entregamos a Dios a nuestro único hijo, y comenzamos a rezar por todos los involucrados en la operación, cirujanos, anestesiólogos, enfermeras, etc., la cirugía de Esteban fue el día 8 de noviembre de 2017, y recuerdo que mi niño estaba comenzando a llorar cuando mi esposo le dijo que así como cuando su mami lo llevaba al colegio y se lo entregaba a su maestra se lo entregábamos a los médicos y que afuera lo íbamos a estar esperando, lo dejamos en la puerta de la sala de operaciones y los médicos recibieron al tesoro más preciado de nuestra vida…

La cirugía comenzó a las 7:30 a.m. y terminó a las 11:00 a.m. aproximadamente, durante este tiempo permanecimos en la sala de la Fundación Ronald MacDonald que está muy cerca al intensivo, los médicos y enfermeras nos mantuvieron al tanto del avance de la operación, así como de la recuperación de Esteban. El doctor Veras salió a explicarnos el procedimiento que le hicieron a Esteban, nos asustamos mucho porque nos indicó que el problema era más complicado de lo que ellos mismos habían creído, porque había un agujero que era imperceptible al ecocardiograma, y a la par el agujero que sí había detectado el eco, y que las arterias pulmonares del lado izquierdo estaban conectadas al lado derecho del corazón, y las arterias derechas en el lado derecho, por eso tenía recargado el lado derecho de su corazón, y que estuviéramos tranquilos porque la cirugía había sido un éxito.  Al día siguiente 9 de noviembre, no eran ni las 9 de la mañana, y Esteban ya iba para afuera del intensivo, con su carita asustadita pero muy feliz de vernos ahí, esperando por él.

El día que nos dieron de alta el médico nos indicó los cuidados que debíamos tener durante 6 meses, fue una época difícil pero gracias a Dios logramos cumplir a cabalidad con las recomendaciones.

En total estuvimos 7 días en UNICAR, fuimos muy bien atendidos por todos, desde el señor que hacía la limpieza, hasta los cirujanos, médicos, psicóloga y demás colaboradores del hospital, convivimos con las familias de otros pacientes que también fueron operados, y compartimos con varias organizaciones que llegan a animar a los pacientes, hasta tuvimos el privilegio de pintar una parte de los murales que hicieron Pinceles Mágicos, y lo más importante fue que la salud de Esteban mejoró inmediatamente,  comenzó a comer mejor, creció notablemente, y su apetito mejoró, dejó de enfermarse y gracias a Dios en el mes de junio del año 2018, tuvo su cita post-operatoria, y el Doctor Guillermo Gaitán lo felicitó y le dijo que le daba de alta y que lo veía en un año!

Estamos muy agradecidos con UNICAR, con la Fundación Aldo Castañeda y la Fundación Ronald MacDonald porque desinteresadamente se ocuparon de la salud de nuestro niño y nos devolvieron la salud, la sonrisa y la esperanza… estamos convencidos que estas organizaciones engrandecen a nuestra patria, y hacen que este mundo sea mejor, y los Ordóñez Morales jamás olvidaremos este milagro en nuestras vidas.

Que Dios los bendiga siempre.

Esteban, Mauricio & Marthita.

 

Compartir

Comentarios