Pablo

El 13 de agosto del 2003 empezó como un día normal, con las vueltas de la mañana y arreglando a los niños. Pablo de 9 meses era un bebe gordito que todo el día se reía y estaba “sano”. Nunca pensé que ese día íbamos a recibir la peor noticia. Llevé a Pablo al pediatra sin razón y sin cita. Todavía el doctor me pregunto porque lo había llevado y hasta el día de hoy no se (los ángeles me llevaron sin dudarlo). Al examinarlo note al doctor algo preocupado, y como entre una nube recuerdo que me decía que llevara a Pablo al Roosevelt y yo no entendía por qué ir ahí si ahí mismo estaba  el Hospital. No era al hospital Roosevelt donde teníamos que ir sino a UNICAR.

Yo veía bien a Pablo así que no entendía nada. Llame a mi esposo que fuera por nosotros y no sabía explicarle lo que pasaba. Al llegar a UNICAR nos recibieron varios doctores y Pablo se fue con ellos sin llorar como si los conociera. Nosotros veíamos que lo examinaban y no entendíamos nada de lo que pasaba. Todavía es algo borroso como un sueño, fue ahí donde conocimos al Dr. Gonzalo Calvimontes quien nos explicó que es lo que tenía Pablo y lo que teníamos que hacer para ayudarlo.

Entre días buenos y malos, chequeos constantes y cambio de medicamentos Pablo cumplió los 5 años, el día en que había que tomar la decisión de cuando y donde hacer la operación (ablación).

Todos de buena voluntad nos aconsejaban o decían que pensaban era lo mejor para Pablo. Pero con mi esposo la respuesta siempre fue la misma: “Lo operamos en donde este y nos diga el Dr. Calvimontes”.

Llegamos ese día (30 de noviembre 2007) a UNICAR pensando que la operación iba a durar aproximadamente 2 horas. Nos explicaron cómo iba ser el procedimiento y las complicaciones que se pudieran dar. Dejar a Pablo en sala de operaciones ha sido lo más difícil que nos había tocado hacer. Ese día conocimos al Dr. Sergio Leal quien iba a estar  en la operación junto al Dr. Calvimontes. Cada vez que podían nos salían a avisar como iba Pablo. Pero las 2 horas se convirtieron en 4, después en 8 y terminamos en 10. Todo pasaba por nuestra cabeza,  el día se hizo eterno y solo queríamos ver a Pablo.

Hoy tenemos a Pablo con nosotros de 16 años siendo una persona sana y muy buena. Le damos infinitas gracias a Dios y sobre todo a los doctores. Al pediatra Raúl Castañeda quien detecto la enfermedad de Pablo y nos refirió a UNICARdonde nos recibieron y cuidaron todo este tiempo. Al Dr. Gonzalo Calvimontes por siempre estar y guiarnos en este camino que fue muy difícil. A Dr. Sergio Leal quien aunque ese día conoció a Pablo (Paluch como el le dice) estuvo ahí y sigue al pendiente de él.

 

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